The Big Taco

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Sunday, May 28, 2006

Él vs. Él

La disyuntiva que se abre entre la teoría y la práctica llevan a distintos autores a hacer una separación del hombre.

Lo plantea Nietszche con una lucha entre el hombre superior y el superhombre, el primero es pose sin principio, es una suma de circunstancias que le permiten tomar decisiones mientras detenta el poder, el segundo es el poder mismo inmerso en una herramienta libre de ataduras. Dostoievski lo ejemplifica con su excelsa novela Crimen y Castigo, el protagonista actúa de acuerdo a una disertación entre los hombres comunes y los hombres extraordinarios. Su crimen no es un azar, es una prueba que elije tomar a sabiendas de la posible sanción, es una maniática forma de buscar certezas.

Charles Dickens escribe Great Expectations como un corolario, como un epitafio. Pip intenta dejar su humilde condición para apoderarse del alma de una mujer; en su caso no es movido por ambiciones públicas ni de poder, es movido por un deseo íntimo que lo enfrenta a los más sublimes placeres con la sombra de un remolino de desdicha.

Ortega y Gasset, hablando de Mirabeau, retoma esta cuestión y, tangencialmente, hace una separación de la moral en tanto los “pusilánimes” y aquellos que se rigen por la acción, los “magnánimos”. El hombre político, al no darse tiempo para pensar, no puede ser condenado con la moral del vulgo, cuando miente no traiciona porque nada posee como dogma, es praxis casi en su totalidad. El político es un hombre de acción, el gran hombre es aquél que aunada tiene una corona de intelecto.

Evitando entrar de lleno a un tema tan polémico y conceptual como lo es la moral, me llama la atención que esta separación del ser humano se haga de una forma tan tajante a lo largo de la historia, con minúscula. Cierto es que ésta se plantea desde la esfera de la teoría –los intelectuales-, pero aterrizándola es posible que se manifieste como una condición antropológica, que sea un eje en la conceptualización del ser humano.

¿No acribillamos al socialismo con la tarabilla de que no todos tenemos las mismas ambiciones?

1 Comments:

  • At Sunday, May 28, 2006 9:33:00 PM, Anonymous Anonymous said…

    Cuando entramos al difícil y tortuoso tema de la división de los seres humanos, siento que es pertinente recordar las palabras de un filósofo español contemporáneo. Justamente el heredero natural de José Ortega y Gasset, José Luis Torrente, fue quien alguna vez dijo:

    "Hay dos tipos de hombres: Los que se lavan las manos antes de mear y los que se las lavan después. Yo, me las lavo antes. ¿Por qué?, dirás. Porque mi polla es sagrada. Hay que reverenciarla. Oooooh..! ¡Es el centro del universo mundial! ¡La manguerita de la alegria! Tú deberías hacer lo mismo."

    Y ni hablar, en el mundo hay 2 tipos de hombres.

     

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